Verónica Petersen

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©2014 Veronica Petersen

Manifiesto

 

Como pintora me interesa pintar la forma arquetípica de la casa como una extensión de identidades e historias. Es un concepto intimista que hace referencia al desarraigo. Quiero que signifique una casa, y que en las lecturas siguientes, sumada a su contexto pictórico, signifique el bagaje emocional de quien recurre a ella como una referencia de origen.

En mis pinturas, la casa se ve acompañada de formas y presencias recurrentes. La nube, apoya a la casa en su devenir simbólico: desapego, viaje, ligereza, paz, tormento. También está el nido, cómplice de una narrativa asociada a la errancia, a esa emoción que se desprende de estar fuera del espacio-origen.

Utilizo una paleta casi monocroma y me encuentro a mitad de camino entre la figuración y la abstracción.

Como ceramista busco resignificar el objeto tradicional, desafiando la idea de que todo objeto cerámico debe tener una función utilitaria. Creo cuencos, vasijas, bandejas —formas clásicas— pero a menudo las integro con elementos móviles que transforman su sentido y propósito.

Estos añadidos desmontan la finalidad práctica habitual y abren paso a una experiencia estética y contemplativa. Mi interés radica en la transformación: no ofrezco un juego o un simple entretenimiento, sino la posibilidad de que quien posea una de mis piezas pueda modificarla, verla cambiar, vivirla en constante variación.

Así, mi intención es cancelar la racionalidad funcional del objeto para enfocarme en su dimensión emocional. Mis piezas buscan evocar sensaciones, provocar emociones a través de su estética y su capacidad de mutar. Me pregunto entonces: ¿cómo se viven estas obras? Imagino una contemplación activa, que invita a moverlas, cambiarlas o simplemente integrarlas de forma holística en la experiencia del espectador.

La estética es, para mí, la cualidad esencial de mis piezas, su verdadero sentido, y supera por ahora cualquier valor funcionalista. Mis objetos nacen desde la inspiración, no desde la intención de cumplir una función, satisfacer un mercado o decorar. Son, ante todo, objetos para contemplar y transformar.